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¿Cuales son la principales cualidades que ha de tener un entrenador ? (Elegir las 5 que se crean más importantes)

 Ser un Líder

 Tener Vocación

 Ser Ambicioso

 Saber Motivar

 Ser Comunicativo

 Tener Autocontrol

 Ser Optimista

 Saber Organizar

 Tener Decisión

 Ser Exigente

 Ser Extrovertido

 Tener Sentido del Humor

 Ser Observador

 Tener Muchos Conocimientos

 Tener Mucha Experiencia

 Ser Creíble

 Ser Muy Trabajador

 Tener Personalidad

 Saber Improvisar

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Artículos, Comentarios y Opiniones sobre el Mundo del fútbol en general y sobre los entrenadores en particular.

 

(Autor: Paco Arias. Entrenador Nacional de Fútbol)

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pacoarias@futboltrainer.com

 

Nota.- Los contenidos de texto de esta sección son originales y la propiedad de los Mismos Pertenece a su autor. No obstante se pueden publicar en otras webs y blogs de Internet y en otros medios de comunicación sin autorización previa, simplemente Indicando el nombre del autor (Paco Arias) y su dirección de correo electrónico (pacoariasfutbol@hotmail.com), Igualmente ha de indicarse la dirección de esta página web: www.futboltrainer.com . Estos contenidos no Pueden ser modificados y han de publicarse exactamente como figuran en el presente apartado.

 

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- El cambio en el último minuto. (Abril 2011)

 

Hay periodistas que dicen en relación a los entrenadores, y en el momento que estos realizan un cambio cuando ya queda muy poco tiempo para finalizar un partido, que esa acción supone una falta de respeto, hacia el futbolista que entra como sustituto en el terreno de juego.

Quienes tienen esa opinión, ni siquiera consideran la posibilidad de que el técnico de turno, ejerciendo su derecho para desarrollar con total libertad su trabajo, tenga la intención simplemente de perder tiempo.

Si el jugador que entra en el campo cuando apenas quedan un par de minutos para acabar el partido, consigue un gol, y con ese tanto su equipo logra la victoria, no solo habrá realizado una gran aportación al colectivo (que siempre es lo más importante), también a nivel individual verá muy reforzada su autoestima, y ésta, es una situación real que sucede en muchos momentos dentro de la competición futbolística.

Marcar un gol en el último minuto, llevando apenas unos segundos en el rectángulo de juego, no es algo que se pueda considerar ciencia-ficción, en absoluto.

Cuando lo anteriormente expuesto sucede ¿se seguirá pensando, que el entrenador está ofendiendo de alguna manera al futbolista que utiliza como sustituto?

Lo primero en lo que se debería de pensar es en el bien del equipo,  que está siempre por encima de cualquier egoísmo personal o de intereses particulares que antepongan las individualidades al beneficio de la colectividad.

Si un jugador disputa tan solo un minuto de juego (o incluso menos) y consigue marcar un gol que permite a su equipo lograr los tres puntos en disputa, la posible falta de respeto por parte del técnico hacia el futbolista, ni se plantea, vamos, que se diluye más rápido que un terrón de azúcar en una taza de café, y al final a lo único que suena es a chiste, pero de los que no tienen gracia.

Si además el jugador presuntamente ofendido, se revaloriza deportivamente por la consecución de ese tanto in-extremis y también a nivel personal ve elevado de forma considerable, su estado de ánimo ¿Qué se puede objetar al cambio efectuado por el entrenador cuando el partido está a punto de finalizar?

Decir también, que esto valdría igualmente si el futbolista que entra a jugar, no consigue ningún gol, pero sale con una misión concreta que su técnico le ha encomendado y cumple con ella, aunque sea tan solo unos segundos.

Son muchas las tareas que el entrenador le puede encargar al sustituto, desde realizar un marcaje a un determinado jugador contrario, defender una estrategia, tratar de conservar el balón el mayor tiempo posible o sencillamente, la ya comentada de perder la mayor cantidad de tiempo que se pueda, hasta el pitido final. Todas ellas, según el desarrollo del partido, pueden convertirse en aspectos claves y determinantes para lograr una victoria o evitar una derrota.

Cualquier misión que el mister encomiende es importante, aunque quede muy poco tiempo y ningún futbolista ha de sentirse menospreciado por ello, otra cosa es la eficacia o no, de la sustitución en base el resultado obtenido con ella, eso depende del acierto por parte del entrenador, dejando al margen el tiempo que quede de juego.

Lo que si es seguro y estamos convencidos de ello, es que ningún técnico de la categoría que sea, saca a un jugador al campo con la intención de cometer hacia él una falta de respeto haciéndole jugar tan solo unos minutos.

 

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-El Entrenador y su trato al futbolista.(Febrero 2011)

 

 

El entrenador ha de tratar por igual a todos los jugadores a la hora de que cada uno responda a las exigencias propias del trabajo, en el cumplimiento de las normas establecidas y en las responsabilidades lógicas que un jugador ha de atender sobre todo a nivel profesional.

Otra cosa es el aspecto personal. Cada jugador es diferente y no puede tratarlos a todos por igual. El consejo que le dé a uno, igual no vale para otro, por muy bueno que sea. Unos necesitan cierta contundencia a la hora de dirigirse a ellos y con otros hace falta ser un poco más suave. Los hay que reaccionan muy positivamente con una palmada en la espalda y otros necesitan una voz en alto, por decirlo de una forma bastante simplificada.

El dominio por parte del entrenador de determinadas técnicas psicológicas y un conocimiento bastante profundo de lo que es el comportamiento del ser humano juegan un papel fundamental en este tema, de ahí que haya entrenadores que triunfan plenamente en los equipos que dirigen por que dominan absolutamente esta faceta.

Otra cosa es que a nivel de clubs profesionales, el entrenador tenga entre su equipo de colaboradores a un Psicólogo, que es una opción muy válida, primero para él mismo, ya que a nivel individual el consejo y asesoramiento de un profesional, le puede venir muy bien para controlar determinados estados anímicos y emocionales que el ejercicio de una actividad tan exigente como la que realiza le puede acarrear, sobre todo si uno es entrenador de equipos de elite y en ocasiones se le presentan cuadros de ansiedad, estrés, depresión etc.

También es importante a nivel de preparación del equipo contar con la colaboración de un especialista en psicología deportiva que obviamente va a mejorar y reforzar el trabajo en esa parcela, aunque no por eso quiere decir que el entrenador no deba tener amplios conocimientos en la materia, ya que además de que siempre le van a venir muy bien para realizar mejor su labor, son muchos equipos, incluso profesionales, los que no pueden contratar a un psicólogo (o no quieren) y es el técnico de turno quien ha de controlar en toda su amplitud el apartado de entrenamiento mental del equipo.

Es evidente que si el entrenador falla en el tema psicológico con un determinado jugador o no sabe como tratarlo, la desmotivación es un componente negativo que se suele dar en estos casos y el verdadero peligro no es cuando este hecho es aislado y se manifiesta en un jugador determinado, lo grave es cuando se contagia al resto del grupo. Un equipo desmotivado es como un barco a la deriva, y lo más fácil es que acabe naufragando.

 

 

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-El Entrenador y el Ejemplo. (Febrero 2011)

 

No cabe duda alguna que el entrenador sobre todo si trabaja con la base, suele ser un espejo en el que se miran sus futbolistas. Está claro que el técnico ha de ser siempre un buen ejemplo en todos los sentidos, pero más aún en lo que les pide a sus jugadores que hagan, si luego él, es el primero que no lo realiza, poca fiabilidad le está demostrando a su equipo para que éste tenga confianza en él.

Tenemos el ejemplo clásico del entrenador que riñe a sus futbolistas por que protestan mucho al árbitro, y quiere evitar que el equipo se vea perjudicado por un exceso de amonestaciones y expulsiones. Tendrá muy difícil conseguir su objetivo, si luego durante los partidos es el primero que se muestra agresivo con el colegiado y lo insulta o se dirige hacia él, de forma poco educada o simplemente se pasa los noventa minutos protestando sin parar.

¿Cómo un técnico puede pedir tranquilidad a sus jugadores, cuando él es quien más nervioso se pone o es el primero que ante cualquier adversidad pierde los papeles?

Está claro que con este tipo de comportamientos, el entrenador está perjudicando totalmente al equipo que entrena, ya que les está dando a todos sus componentes un deplorable ejemplo, a todas luces impropio de alguien que tiene la responsabilidad de llevar las riendas de un equipo, y más grave aún, es cuando se trabaja con niños y jóvenes, que lo menos que necesitan, es que quien los dirige tenga un comportamiento tan alejado de las exigencias que una actividad de este tipo requiere.

Se puede comprender, cuando se trata de entrenadores novatos y con demasiada juventud, que cometan errores propios de su falta de rodaje, pero lo que es imperdonable, es que técnicos con muchos años de experiencia en los banquillos, todavía no hayan aprendido a comportarse correctamente durante un partido de fútbol.

 

 

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-El pulso de Don Jorge. (Febrero 2011)

 

Que Jorge Valdano, Director General del Real Madrid (de momento), es un hombre inteligente, y con una gran preparación profesional, nadie lo puede poner en duda, como tampoco, y es una opinión muy personal, que es un poquitín pedante en ocasiones, con esas expresiones adornadas que de vez en cuando salen de su boca, y que nos recuerdan a ciertos artesanos pasteleros, que recargan sus tartas con delicias de todo tipo, que al final, resultan enormemente sabrosas, pero empalagan en demasía, y decimos esto, sin despreciar en absoluto, la validez de las frases que pronuncia, ya que demuestra en la mayoría de las ocasiones un profundo conocimiento en cuanto a materia futbolística se refiere.

Pues bien, el Director General lleva ya bastante tiempo instalado en la zona ejecutiva del mundo del fútbol, ese sitio donde se toman las decisiones importantes, donde se gestionan los fichajes, se firman acuerdos y compromisos de todo tipo, y también, la cocina donde lamentablemente, bastantes veces, se cuecen los mayores desaguisados futbolísticos, y no hacemos referencia exclusiva al equipo merengue, hablamos de los clubes profesionales en general, en especial los más grandes.

El Sr.Valdano, lleva pues, bastantes años alejado de los banquillos, y parece que la memoria le falla, ya que se le ha olvidado pensar y sentir  como entrenador, por eso hay cuestiones que no entiende, o no quiere hacerlo, que es mucho peor, ya que si de él hubiera dependido, jamás habría fichado a un entrenador para el Real Madrid, como José Mourinho, pero el que manda en el club blanco, es su presidente, Florentino Pérez, que fue sin duda alguna, el que puso toda la carne en el asador para fichar al portugués, en la que puede que sea, hasta la fecha, la mejor de sus decisiones como máximo mandatario del club de la capital de España, aunque el Sr.Pérez, también se confunde a veces, y piensa que un equipo de fútbol, se puede manejar como su empresa constructora, en la que como dueño que es, puede hacer lo que le venga en gana, incluso permitirse los caprichos que se le apetezcan, pero el Real Madrid es otra cosa bien diferente, y el fútbol y los ladrillos tampoco tienen nada que ver, aunque a nivel empresarial tengan aspectos comunes de organización y gestión, entre otras cosas.

Don Florentino, cumple su segundo mandato como máximo dirigente del madridismo, aunque durante el primero tuvo que salir por la puerta falsa y antes de tiempo, aunque bien es cierto que fue por decisión propia, así que, como pensamos que se trata de una persona inteligente al igual que su Director General, en ésta, su nueva etapa, imaginamos que habrá aprendido lo suficiente para saber estar a la altura de las circunstancias y responder a las complicadas exigencias de su cargo.

Volviendo a Don Jorge, y a su falta de sintonía con Don José (Mourinho), al que parece querer echarle un pulso, aunque por ahora lo ha perdido y ha tenido que replegarse hacia la retaguardia, no sabemos si discreta y sumisamente, o en plan el enemigo en casa (como siniestra amenaza en la sombra para el titular del banquillo del Santiago Bernabeu), se ha buscado un rival demasiado grande, y aunque el argentino no es, ni mucho menos, una mosquita muerta, hay que reconocer, que el portugués es un auténtico peso pesado,  poseedor de una fuerte personalidad, y capaz de conseguir la mayoría de las veces, todo aquello que se propone.

El técnico lusitano, con independencia del brillantísimo historial que atesora, de su enorme capacidad como entrenador, de los títulos que puede llegar a conseguir esta temporada y de ser considerado en la actualidad como el Mejor Entrenador de fútbol del mundo (galardón otorgado recientemente por el máximo organismo del fútbol a nivel internacional, la FIFA), goza del favor de la afición madridista  en su gran mayoría y por si todo lo dicho anteriormente no fuera suficiente, tiene de su parte a prácticamente toda la plantilla del conjunto blanco (siempre habrá alguno descontento, pero el 100% es imposible, sobre todo, por parte de los menos asiduos en las alineaciones), ratificado este aspecto además, por diversos medios de comunicación, en los que ha salido publicado que los futbolistas del Real Madrid, adoran a su entrenador.

¿Qué más se puede pedir?

Para terminar, decirle a Don Jorge, que reiterando el respeto que su capacidad intelectual nos merece, debería en nuestra modesta opinión, en primer lugar medir bien las distancias para saber con quien se pega, futbolísticamente hablando, y en segundo lugar, recordarle, que aunque él, fue como futbolista Campeón del Mundo, y Mourinho, ni tan siquiera llegó a profesional como jugador, eso no es motivo para menospreciarlo a nivel de entrenador, como mencionó en alguna ocasión en alguno de sus artículos, ya que si el portugués no fue futbolista, y ha llegado a ser el Mejor Entrenador del Mundo, si hubiese llegado a jugar en Primera División, a estas horas estaríamos hablando, probablemente del Mejor Entrenador de la Historia del fútbol.

 

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-¿Entrenador y amigo? (Enero 2011)

 

¿Debe de ser el entrenador amigo de sus jugadores?

Esta pregunta es igual a la que a veces se realiza a los padres, en relación a si consideran que deben de ser amigos de sus hijos. Creo sinceramente, que al igual que los padres, son padres y no amigos,  el entrenador por encima de cualquier otra cosa ha de ser eso, es decir entrenador. Luego, en función de la categoría que entrene tendrá que actuar a nivel humano teniendo en cuenta una serie de condicionantes que vendrán determinados por la edad de los futbolistas que dirige. No es lo mismo el trato con un niño de 13 años que con un adulto de 23. Lo que si es común a cualquier edad o categoría, ya sean aficionados o profesionales de cualquier disciplina, es saber tratar al deportista como persona.

No cabe duda que cuanto más cercano y amistoso se muestre un entrenador con sus jugadores mejor será su relación con ellos, pero el buen trato, la buena educación y el buen talante no deben de dejar nunca paso a una exagerada tolerancia, a falta de exigencia, a la indisciplina o al exceso de paternalismo que muchas veces estamos acostumbrados a ver sobre todo cuando se trabaja con niños y adolescentes, y que muchas veces desemboca en una apología de la cultura del no esfuerzo. Convirtiéndose entonces, la persona que dirige a un equipo, en consentidor, en vez de ser entrenador, y muy flaco es el favor, que le hace a los futbolistas con los que trabaja, de cara a su formación personal y deportiva, y permiten por su dejadez, falta de profesionalidad o pocas dotes a la hora de ejercer la dirección de un grupo, que un equipo, en este caso de fútbol se convierta en una auténtica casa de locos.

Con mis propios ojos, he podido comprobar como equipos formados por niños con tan solo 11 o 12 años transformados en pequeños diablos, se habían convertido en auténticas hordas salvajes caracterizadas por una total anarquía, en la que el esfuerzo, la organización y las más elementales normas de comportamiento eran conceptos absolutamente desconocidos.

Hay técnicos, sobre todo los que trabajan con la base, que confunden no ser duros con los chicos, con ser excesivamente permisivos, y lo malo es que cuando se dan cuenta de su exceso de blandura, sus jugadores son ya tan indisciplinados y han adquirido unos hábitos deportivos tan negativos, que lamentablemente en muchas ocasiones ya no hay posibilidad de que el crecimiento del árbol (mal plantado y peor regado) pueda ya enderezarse.

 

 

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-Cuarenta millones de  Entrenadores. (Noviembre 2010)

 

Hace unas fechas el entrenador del Real Madrid, José Mourinho, decía en referencia a la enorme afición que existe en España por el fútbol, que en este país había 40 millones de entrenadores, y aunque esta afirmación sea muy exagerada, sí es cierto que todos o la gran mayoría de los aficionados al fútbol, llevan un entrenador dentro, eso no quiere decir que el conocimiento sobre la materia sea el mismo en todas las personas.

Lógicamente todas las opiniones son respetables y cada cual dice lo que piensa o lo que le viene en gana, y en temas futbolísticos los gustos son como los colores. Otra cosa es que quien opine tenga razón en lo que dice o que sus comentarios sean más o menos acertados.

En cuanto a los entrenadores, que siempre son el blanco preferido para los dardos lanzados por prensa y afición, es curioso comprobar como hay mucha gente en ambos lados que están convencidos que saben más de fútbol que los propios entrenadores, y no nos estamos refiriendo a técnicos cualquiera, sino a los que están en la elite, a los de máximo nivel, esos que ya acumulan en sus historiales títulos de todo tipo, pues bien, ni esos se salvan de la crítica continua que muchas veces como se puede comprobar, es totalmente injusta, falta de argumentos, parcial e interesada.

Otra cosa es que los entrenadores se equivoquen, que lo hacen, son seres humanos y cometen errores exactamente igual que lo hace un periodista, un abogado, un político, un médico o un fontanero. Los buenos entrenadores se equivocan poco y más los que no lo son tanto.

Hasta aquí, todo normal, pero lo que nunca se comprueba son los errores que algunos de los presuntos y más significados “entendidos” cometen, y que en algunos casos son tan garrafales, que sacarían los “colores” a cualquiera que tuviera un mínimo sentido del ridículo, aunque podemos comprobar una y otra vez, que los hay que insisten e insisten en sus equivocaciones, a pesar de que después de pasado el tiempo, quedan totalmente con el “culo al aire”, como se suele decir en estos casos. Y todo esto se puede comprobar muy fácilmente, tan solo consultando las hemerotecas y los archivos televisivos, entre otras fuentes de información.

El fútbol es un deporte tan conocido en todo el mundo, que todos emiten sus juicios de valor, todos saben, todos dicen, pero respetando la libertad de opinar que todas las personas tienen, es cierto, que no todos tienen el mismo nivel de conocimientos, y lo verdaderamente grave no es esto, lo que perjudica mucho a este deporte en concreto, son aquellos que siempre ven el lado negativo de las cosas, los que continuamente quieren hacer prevalecer su criterio por encima de todo, los que juzgan con una total falta de imparcialidad, y en el caso del entrenador de fútbol, los que opinan en función de cómo les caiga personalmente el técnico de turno, cuando lo que hay que valorar es su trabajo, su capacidad y conocimientos, por encima de otras cuestiones e intereses, que muchas veces el gran público desconoce por completo.

Los que presumen de saber tanto de fútbol, que se permiten dar lecciones a los entrenadores (es igual que hayan ganado la Champions, la Eurocopa o el Mundial), y que continuamente están indicándoles a los profesionales del banquillo, que alineación tienen que sacar, que sistema de juego utilizar, que cambios hacer y todo lo que se les ocurra (el caso es poner pegas y criticar, sin preocuparse mucho de la objetividad de sus planteamientos), deberían de ser más críticos, pero con ellos mismos, y ver si en la actividad profesional que realizan, son realmente tan eficaces con sería de esperar, dado su alto nivel de exigencia para con los demás.

Y como siempre ocurre igual y al final cuando el tiempo dicta sentencia, nadie da la “cara” y reconoce sus equivocaciones (o son muy pocos los que lo hacen), muchas veces nos preguntamos por ejemplo ¿dónde están los que cantaban aquello de Benítez vete ya, cuando hacía muy poco que el Valencia había ganado la liga? (Se fue del club levantino para ganar la Champions League con el Liverpool), y ¿dónde se escondieron los que antes de la Eurocopa criticaban despiadadamente a Luis Aragonés y decían que ya estaba caduco?. Es parecido a los que dicen que los equipos de Mourinho se dedican solamente a defender, aunque, ya muy pronto el tiempo se está encargando de demostrar lo contrario.

Al final, respetando al máximo las opiniones de unos y otros, pocos son los que reconocen sus errores, por que muchas veces más que dar una opinión, por muy respetable que esto sea, los hay que sólo buscan llevar la contraria, desestabilizar, crear corrientes de opinión en contra de alguien que no les resulta simpático y en especial su “blanco preferido”, son esos entrenadores con la suficiente personalidad para no tragar con imposiciones ni de la directiva, ni de la prensa, ni de la afición. Técnicos con demostrada capacidad, conocimientos y profesionalidad para no permitir ingerencias en su trabajo y para no vivir permanentemente bajo el “yugo tiránico” que muchos quieren imponerles y del que lamentablemente son víctimas otros entrenadores cuya posición en el equipo que dirigen no tiene un “status” excesivamente importante.

 

 

 

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-Cuando el futbolista goza de la confianza del entrenador. (Noviembre 2010)

 

Es cierto que hay futbolistas que en función del entrenador que los dirija, varían sustancialmente su rendimiento, y una de las causas principales es el nivel de confianza y apoyo que un técnico le brinde a un jugador.

Cuando un futbolista salta al campo y sabe que goza de un respaldo total por parte del entrenador, lógicamente afronta el partido más motivado y con mucha más tranquilidad, por que sabe que si en un momento dado las cosas no le salen del todo bien, va a sentirse siempre respaldado por la persona que dirige al equipo, y eso es algo fundamental que le hará tener más seguridad en sí mismo, y las posibilidades de que su rendimiento sea positivo aumentarán considerablemente.

Un jugador puede ser titular indiscutible una temporada, y a la siguiente desaparecer por completo de las alineaciones cuando se produce un cambio en relación a la persona que se va a sentar en el banquillo. El jugador, que hasta hace poco tiempo era protagonista absoluto en su equipo, pasa al ostracismo total ya que no entra para nada en los planes del nuevo entrenador. Esto es algo que se suele dar en el mundo del fútbol con frecuencia.

El hecho en cuestión, sucede simplemente por que cada entrenador tiene sus ideas y a unos les encajan en sus planes un determinado tipo de futbolistas, con unas cualidades concretas y a otros no, por que prefieren jugadores de características completamente diferentes.

Por eso en función de esas preferencias un jugador que no se ve respaldado por su técnico, que no cuenta con su apoyo continuo, puede ver mermado su rendimiento con relación al que tenía cuando lo dirigía otro técnico que sí confiaba en él y le mostraba incondicionalmente su apoyo.

Puede darse igualmente el caso de que haya dos entrenadores que coincidan en sus criterios futbolísticos sobre un jugador y lo valoren los dos en igual medida, pero como cada entrenador es diferente en su forma de ser y de hacer las cosas, uno por ejemplo es de los que habla continuamente con el futbolista, lo anima, lo motiva y lo apoya y otro, igual es más reservado, menos comunicativo o no domina lo suficiente la faceta psicológica para saber sacarle el máximo rendimiento a sus jugadores.

 

 

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-El papel motivador del entrenador. (Octubre 2.010)

 

Una de las misiones fundamentales que un entrenador ha de tener siempre presente a la hora de desarrollar su labor dentro de un equipo, consiste principalmente en saber motivar a sus jugadores para que estos sean capaces de desarrollar su actividad empleando el mayor esfuerzo, ilusión y convencimiento, con el fin de conseguir los objetivos que se han establecido de cara al desarrollo de la temporada.

Un técnico que no sepa motivar o que no tenga el suficiente poder de convencimiento para ilusionar a sus futbolistas, será muy difícil que pueda llegar a lograr de su equipo el máximo rendimiento a nivel competitivo.

Un buen entrenador ha de poseer unos amplios conocimientos a nivel psicológico (sin que esto quiera decir que tenga que ser un verdadero especialista), unas grandes dotes persuasivas y mucho tacto para saber entenderse con sus jugadores, pues muchas veces el factor determinante para conseguir hacer un equipo campeón (o lograr una buena clasificación), no sólo reside en el apartado específico del fútbol, sino que es más una cuestión de fortaleza mental, estado de animo y autoestima, que  obviamente es de vital importancia tener en cuenta y que por supuesto es algo que se puede entrenar a nivel psicológico y por consiguiente mejorar.

Hoy en día una gran parte de los grandes equipos de fútbol disponen en su cuerpo técnico de la figura del Psicólogo Deportivo que es el profesional especializado en lo concerniente al apartado de entrenamiento mental del futbolista, pero esto no quiere decir que el entrenador deba de mantenerse al margen de este aspecto. También se da el caso de que hay técnicos que creen conveniente no utilizar los servicios del Psicólogo en sus equipos, decisión que por supuesto se debe de respetar pues cada entrenador ha de disponer libremente de aquellos profesionales  que considere más apropiados para incluirlos en su equipo de trabajo.

 

 

 

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-El Entrenador que escucha. (Octubre 2.010)

 

El entrenador nunca ha de descuidar su faceta humana, por que antes que técnico deportivo es una persona y siempre tiene que mantener una buena predisposición para ayudar a sus jugadores, aunque los problemas que estos tengan se salgan del ámbito estrictamente deportivo, lo que por otra parte, es un hecho que no se puede considerar infrecuente.

 

Un buen entrenador sabe escuchar a sus futbolistas y se preocupa en todo momento por ayudarles y orientarles,  sobre todo si se trata de gente que está empezando y tienen necesidad de ser aconsejados por alguien de más edad, que le pueda transmitir su experiencia, orientarles y darles las recomendaciones adecuadas. Aunque hay que procurar siempre no invadir el terreno privado del futbolista y ser muy prudentes a la hora de entrar en cuestiones que se salen fuera de lo que son las competencias propias del entrenador. Es decir hay que ayudar cuando alguien lo necesita y pide ser ayudado, salvo que sea algún tema grave o el interesado no se atreva y sea el técnico el que dé el primer paso para afrontar la situación que se pueda plantear.

 

Lo que hay que evitar siempre en este tipo de intervenciones y vuelvo a recalcar cuando se trata de gente joven, es actuar con un tipo de paternalismo que en los tiempos que vivimos posiblemente ya está por completo fuera de lugar y más que beneficiar perjudica, aunque quien actúe de esta forma lo haga con la mejor de sus intenciones.

 

 

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-Lo que no es una Escuela de Fútbol. (Septiembre 2.010)

 

 Una escuela de lo que sea, es un sitio donde fundamentalmente se enseña, en el caso que nos ocupa se trata de que los niños aprendan a jugar al fútbol, pero una cosa es lo que debería ser y otra muy distinta, la realidad.

 Hoy en día el concepto Escuela de Fútbol está muy extendido y existen multitud de centros públicos y privados que acuñan está denominación, pero, ¿realmente todas cumplen el objetivo principal para el que han sido creadas?, es decir, ¿se enseña realmente, o por el contrario lo que verdaderamente se buscan son otros fines que nada tienen que ver con lo que se ofrece?

 Queda muy bien eso de hablar de Escuela de Fútbol, pero si solo es de cara a la galería no vale, puede que el nombre suene muy bien, pero si después la estructura interna falla por que no existe un verdadero proyecto formativo que sustente el presumible aprendizaje que se ofrece, la cosa queda en nada y el concepto enseñanza se diluye en el aire tan rápido como un terrón de azúcar en una taza de café.

 Eso no quiere decir que no existan buenas Escuelas de Fútbol, las hay y muchas, unas modestas que salen adelante a base de mucho esfuerzo y grandes dosis de imaginación por parte de las personas que las dirigen y otras con muchos más medios, con unos altos niveles de calidad y exigencia, y con técnicos de gran preparación para dar el mejor aprendizaje posible a los futbolistas del mañana.

 Lo que aquí se pretende, es simplemente, decir lo que a nuestro juicio, no es una Escuela de Fútbol, únicamente con el objetivo de hacer una distinción real de la que sí lo es, para que nadie se confunda y a nadie lo confundan, es lo mismo que sucede cuando se habla por ejemplo de una determinada marca de ropa, el original y la copia se mezclan dando lugar a equívocos, son casi idénticos, pero no iguales, hay algo fundamental que los diferencia, aunque algunos se empeñen en colocar gato por liebre en una ceremonia de la confusión que puede engañar a muchos pero obviamente, no a todos.

 

Así que en base a lo expuesto cabría decir lo siguiente:

 

1- Una Escuela de Fútbol  no es una serie de equipos que simplemente participan en una competición dentro de las diferentes categorías existentes en función de la edad de los niños que compiten.

 

2- En una verdadera Escuela de Fútbol no se tiene a los niños entrenando con el objetivo puesto únicamente en la competición semanal, es decir, trabajando sólo  en función de jugar el partido de liga correspondiente sin atender a las verdaderas necesidades individuales de enseñanza, en especial a nivel técnico.

 

3- Una Escuela de Fútbol  no está formada por un grupo personas que dirige los diversos equipos de la entidad, adjudicándose el papel de entrenadores, cuando no tienen la titulación exigida para ello y mucho menos la preparación adecuada para trabajar con los niños.

 

4- Tampoco es una Escuela de Fútbol, el lugar donde unos técnicos con la correspondiente titulación se limitan a ejercer de funcionarios realizando entrenamientos rutinarios basados únicamente en planteamientos teóricos que limitan su capacidad creativa y que al final hace que se convierten en entrenadores amordazados, que solo ejercen de correa transmisora de la dictadura intelectual e intervencionista del individuo o individuos que ejercen la dirección/coordinación de la presumible Escuela.

 

5- Una Escuela de Fútbol  no es un lugar en el que el trabajo a realizar en las distintas sesiones de entrenamiento se desarrolla sin que se siga una planificación previa y coherente establecida de antemano que permita programar la actividad a realizar  con la debida seriedad y eficacia, atendiendo fundamentalmente la distintas edades de los niños y el trabajo diferenciado y específico que se ha de realizar en base a ello.

 

6- Una Escuela de Fútbol no es un lugar sin orden ni concierto donde la improvisación se apodera día tras día de la actividad a realizar en cada entrenamiento.

 

7- Un lugar donde realmente no de educa en valores, tampoco es una verdadera Escuela de Fútbol por que se piensa que la educación permisiva del dejar hacer (no vaya a ser que los niños se estresen demasiado) es siempre mejor que la exigencia llevada al nivel requerido en base a la edad de los jugadores y las necesidades reales que se presentan cuando se participa en actividades deportivas de competición. Si no se aprovechan los auténticos valores que nos ofrece el deporte como la responsabilidad, la disciplina, el esfuerzo, y en el caso del fútbol en concreto, el trabajo en equipo y el compañerismo, entre otros, no se puede estar hablando de Escuela, pues estaremos privando a los niños de una faceta de la enseñanza deportiva básica para su formación.

 

8- Y desde luego lo que no es una Escuela de Fútbol, es un sitio donde lo realmente importante es hacer caja a fin de mes, el objetivo es tener muchos niños inscritos para que los ingresos aumenten de forma progresiva y considerable, y donde el resultado económico sea el objetivo principal y la razón de ser de la Escuela.

 

“No importa si a los niños les gusta de verdad el fútbol, si se comportan correctamente, si entrenan con seriedad, si cumplen los horarios etc., etc.…. Lo que realmente cuenta, es que a fin de mes sus padres paguen el recibo correspondiente………..”

 

 Se podría seguir con más ejemplos, pero los expuestos, son suficientes para distinguir lo que es de lo que no es, simplemente añadir por que es algo fundamental sobre lo que debe de ser una verdadera Escuela de Fútbol, y que corresponde a su parte directiva, ya que una entidad, que como cualquier otra formada por una gran cantidad de personas que pertenecen a ella, necesita de una dirección eficaz impulsada sobre todo por una persona con mentalidad moderna y espíritu participativo que fomente la aportación de ideas y el trabajo en equipo, que busque gente con capacidad y con personalidad propia y no individuos poco preparados pero dóciles y fáciles de manejar. Cuanta más libertad tenga un técnico para desarrollar sin presiones sus ideas y dar rienda suelta a su creatividad, dentro de un orden por supuesto, más se enriquecerán los alumnos que formen parte de la Escuela, por que ellos también aprenderán a pensar por sí mismos, a tener capacidad de inventiva y en definitiva podrán desarrollar de manera positiva su imaginación, lo que sin duda alguna repercutirá de forma muy beneficiosa en su desarrollo personal y futbolístico, y nada de esto se conseguiría si lo que se aplican son pedagogías intervencionistas con un alto componente doctrinal que hoy en día está absolutamente desfasado, aunque muy probablemente algunos no se hayan enterado por que viven completamente fuera de la realidad.

 

 

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-El entrenador exigente y  el futbolista agresivo. (Septiembre 2.010)

 

La exigencia y la agresividad en las dosis adecuadas son dos elementos muy positivos que debidamente combinados deben de ser tenidos especialmente en cuenta por el entrenador de fútbol en la preparación de su equipo.

 

Si un entrenador es exigente en la medida de que puede  conseguir del futbolista algo que este es capaz de dar, está realizando un trabajo muy positivo, si por el contrario ese nivel de exigencia está por encima de las posibilidades reales del futbolista estará siguiendo un camino equivocado que puede afectar psicológicamente al jugador tanto a nivel deportivo como personal.

 

En lo referente a la agresividad, es un factor que si se canaliza de forma adecuada desde el aspecto de lucha, entrega, esfuerzo, sacrificio y alta motivación puede dar estupendos resultados. Sin embargo si es una agresividad no controlada que se desvía de sus verdaderos fines puede ser muy perjudicial y no sólo a nivel colectivo, también a nivel individual por que hay futbolistas que por sus determinadas características personales pueden verse sometidos a un exceso de presión y alto nivel de exigencia y responsabilidad que difícilmente pueden soportar y eso tarde o temprano les pasará factura en el aspecto psicológico.

 

 

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-Objetivos del entrenador a nivel psicológico. (Septiembre 2.010)

 

Una cosa es el trabajo colectivo y otra el individual. En los deportes de equipo como es el caso del fútbol, el entrenador tiene una doble faceta, la más importante es a nivel de grupo pero sin olvidar el aspecto individual en el que muchas veces tiene que entrar por que la situación concreta de un determinado futbolista así lo requiere.

 

En cuanto a las metas que ha de plantearse a nivel de grupo desde el punto de vista de trabajo psicológico, lo fundamental por lo que ha de empezar es por conseguir motivar a su equipo en función de las metas deportivas que se han propuesto lograr a lo largo de la temporada. Conseguir que el grupo crea en sus posibilidades y hacerlo fuerte ante la adversidad y sobre todo lograr que permanezca unido en los momentos más difíciles cuando los resultados no acompañen.

 

A nivel individual es importante que a todos los futbolistas, con independencia de que unos jueguen más que otros por que tiene que haber titulares y reservas, les deje claro que cuenta con todos, que todos son necesarios para el funcionamiento del equipo, sean titulares o no  y sobre todo que el jugador, aparte de participar en más o menos partidos, se sienta siempre importante dentro del grupo y que sea consciente de que con su esfuerzo está colaborando en el buen funcionamiento del equipo.

 

 

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-El gran tiburón y la pequeña foca (El entrenador devorado). (Septiembre 2.010)

 

Estaba mirando un recorte de prensa que cayó casualmente en mis manos, en el que aparecía una sobrecogedora imagen, donde se podía ver la enorme cabeza de un descomunal tiburón blanco abriendo su gigantesca boca y enseñando una interminable hilera de puntiagudos y afilados dientes de forma triangular con los que trataba de atrapar, más bien diría destrozar, a una pobre, indefensa y sorprendida foca de tan sólo nueve meses, que aterrorizada y al mismo tiempo sorprendida por el gran monstruo que emergía desde el fondo de las profundidades marinas, trataba a toda costa de librarse de una muerte casi segura. Lo que aparecía ante sus ojos era una imponente, despiadada y asesina bestia marina que se presentaba ante ella con la única y exclusiva intención dietética de devorarla.

La impactante imagen quedó grabada en mi retina y salvando las distancias y los protagonistas, le di rienda suelta a la imaginación y establecí una comparación  relacionando lo visto con el fútbol, y más en concreto, con los entrenadores y los resultados, los malos, que en forma de tiburón asesino en el caso que nos ocupa, devoran sin piedad en la mayoría de las ocasiones a la indefensa foca que en este pequeño relato comparamos con la figura del entrenador, en especial al que dirige un equipo que pierde de forma reiterada o que no gana todo lo que se espera según las previsiones de los que mandan, que dicho sea de paso, son los que menos saben del deporte que nos ocupa.

El enorme, poderoso y temible tiburón representa en este caso al poder futbolístico, que abre su interminable mandíbula para acabar con la pobre e indefensa víctima (el técnico de turno), valiéndose de ese serrucho puntiagudo en forma de dientes (directivos, prensa y afición), que van a triturar a la presa elegida, que generalmente, acaba devorada y no tiene tanta suerte como la imagen de la foto que inspira esta historia y que fue tomada en las costas de False Bay en Sudáfrica y más concretamente en Ciudad del Cabo (Septiembre.2010).

Cuando la bestia abre la boca, el festín comienza y pocas veces el gran tiburón blanco se queda sin su sabroso bocado, es decir, que si lo trasladamos al fútbol, cuando el equipo no gana, el entrenador se convierte (¿para otras bestias quizás?) en una deliciosa golosina, en un delicado manjar, en una atractiva delicatessen  que hay que engullir a toda costa.

No obstante, el tiburón no tendrá casi tiempo de dormir la siesta, ni tan siquiera se puede permitir el lujo de una ligera cabezadita, ya que el siguiente aperitivo está en camino en forma de entrenador, de otro equipo al que se le ha olvidado ganar.

¿Cómo una pequeña foca puede hacer frente a un enorme escualo que puede llegar a medir siete metros y pesar más de tres toneladas?

 

 

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-La comunicación entre el entrenador y el futbolista. (Septiembre 2.010)

 

  

La comunicación entre el entrenador y los jugadores que forman parte del equipo que dirige, es fundamental e imprescindible y si ésta no existe, no hay posibilidad alguna de entendimiento. Por eso se hace de todo punto necesario que el técnico sepa como comunicarse con sus futbolistas para poder transmitirles todo aquello que sabe y que pretende hacerles llegar, para conseguir de ellos el máximo rendimiento con arreglo a las posibilidades individuales de cada uno.

De poco le sirve a un entrenador estar muy preparado y tener unos grandes conocimientos futbolísticos si luego por los motivos que sean no sabe hacerlos llegar a su equipo. Por eso en el fútbol se dan casos de técnicos con unos conocimientos no excesivamente amplios y con unos recursos limitados, pero que sin embargo saben conectar con el futbolista por que consiguen transmitirle lo que quieren lograr de él y lo que es más importante, lo convencen de que lo puede conseguir haciéndole creer en sí mismo y exprimiendo en el buen sentido todo su potencial tanto deportivo como personal, por lo tanto si falla la comunicación entrenador-jugador por que el primero no sabe transmitirle al segundo lo que pretende, esto afecta negativamente y en un porcentaje muy alto al rendimiento del futbolista.

Los entrenadores han de darse cuenta de este aspecto tan importante de su trabajo diario, ya que a veces por mucho que se hablen y se repitan las cosas, una y otra vez, el mensaje no llega a su destino por que se transmite de forma equivocada e igualmente también se da el caso de aquellos entrenadores que aún sabiendo expresarse muy bien, sólo se escuchan a sí mismos, y eso si que es un verdadero problema, que han de corregir si quieren ser eficaces en el desarrollo de su actividad.

 

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-El entrenador y el rendimiento del futbolista.  (Marzo 2.010)

 

La decisiva influencia que ejerce el técnico en el trabajo del jugador.

 

Resulta indudable que el entrenador de un equipo de fútbol tiene que estar psicológicamente preparado para desarrollar su actividad ya que la psicología constituye un factor fundamental a la hora de realizar el trabajo que ha de llevar a cabo.

A nivel personal ha de encontrarse en las mejores condiciones posibles desde el punto de vista mental, en cuanto a motivación, fortaleza de espíritu y seguridad en si mismo y, no solo por el beneficio particular que esto le supone, sino por que es imprescindible disponer de un buen estado anímico para luego poder transmitirlo a sus jugadores.

El entrenador ha de plantearse una serie de objetivos desde el punto de vista psicológico tanto a nivel colectivo como individual. Al ser el fútbol un deporte de conjunto, el técnico tiene que realizar una doble faceta, la más importante es a nivel de grupo pero sin olvidar nunca el aspecto contrario en el que ha de preocuparse por separado de cada uno de sus jugadores y  en el que muchas veces se verá obligado a intervenir a lo largo de la temporada,  por que son muchas las situaciones que se pueden plantear a nivel personal y que guardan relación con el futbolista como individuo.

Las metas que el entrenador ha de plantearse desde el aspecto grupal y con relación al trabajo de preparación psicológica han de centrarse fundamentalmente desde mi punto de vista en conseguir motivar al equipo para la consecución de los objetivos que se han establecido durante la temporada en el desarrollo de la competición que se dispute. Lograr que el grupo crea firmemente en sus posibilidades, que se haga fuerte ante la adversidad y sobre todo que permanezca unido y sin fisuras en los momentos difíciles cuando las cosas no salgan bien y los resultados no acompañen.

A nivel individual tiene una gran importancia que a todos los futbolistas que forman la plantilla, con independencia de que unos jueguen más que otros, por que tiene que haber titulares y reservas, les deje claro que cuenta con todos ellos y, que todos son necesarios para el funcionamiento del equipo aunque jueguen más o menos tiempo durante los partidos.

Si el entrenador consigue que el jugador con independencia de su situación participativa en el equipo a nivel competitivo, se sienta importante dentro del grupo y sobre todo valorado y apreciado por su técnico, habrá logrado algo de vital importancia para llevar a buen puerto la nave del equipo y alcancen todas las metas que se haya trazado, ya que habrá conseguido canalizar todos los esfuerzos de los miembros del grupo para que se dirijan en una misma dirección, buscando siempre el bien común y eso es indudable que repercutirá muy positivamente en el buen funcionamiento del equipo.

 

 

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-Prevenir antes que curar. (Marzo-2010)

 

Es de sobra conocido el alto nivel competitivo que exige el fútbol y esto hace que sea un deporte en el que el riesgo de sufrir lesiones obligue a tomar las medidas de precaución necesarias para disminuir en la medida de lo posible que el futbolista vea suspendida su actividad durante semanas o meses e incluso en casos de máxima gravedad se vea obligado a abandonar su profesión.

Por eso es importante tomar las mejores medidas preventivas que se encuentren al alcance del futbolista y esto es algo que el máximo organismo futbolístico a nivel mundial, la FIFA, ha dado a conocer a través de distintas fuentes de información en todo el planeta.

Haciendo un pequeño resumen de forma general de diferentes medios de prevención podríamos enumerar los siguientes:

 

1.-Estirar adecuadamente antes del esfuerzo, los grupos musculares que más intervienen en la práctica del fútbol y acompañar esto de un completo calentamiento previo a la actividad que se va a realizar.

 

2.-El futbolista ha de evitar siempre participar en una competición cuando aún no esté recuperado de la lesión que lo apartó de la misma. El afán por competir se convierte en muchas ocasiones en un mal enemigo.

 

3.-Cuando un jugador por diversos motivos, no está en las debidas condiciones físicas, ha de evitar siempre realizar esfuerzos para los que no está preparado. “Es mejor  llegar el último que no llegar nunca”.

 

4.-Hay que dotar al futbolista desde que empieza, y en eso los entrenadores que trabajan con la base juegan un papel fundamental, de la mejor técnica individual posible, para mejorar al máximo su destreza y evitar que por la ausencia de ella, tenga que realizar movimientos inadecuados para compensar su falta de pericia con el balón.

 

5.-Hay que ser intransigentes con el “juego sucio” y eso es algo en el que todos los estamentos del fútbol deben de implicarse como una forma de mantener la deportividad lo que no sólo irá en beneficio del espectáculo, también servirá para disminuir de forma notable el riesgo de lesiones en el fútbol.

 

6.-La utilización de protecciones especificas en el fútbol como es el caso de las “espinilleras” se hace imprescindible en la práctica del juego y es algo que afortunadamente ya contempla el reglamento para hacer su uso obligatorio en todas las competiciones.

 

7.-En categorías de base, es importante también tener en cuenta como prevención de posibles lesiones, la utilización de balones adecuados a la edad de los futbolistas, para evitar determinados daños a la hora de realizar los golpeos, y en especial en el caso de utilización de la cabeza, ha de tenerse extremada precaución con los niños más pequeños.

 

Como punto final, podríamos añadir que en muchas ocasiones, simplemente con utilizar el sentido común y la lógica (como en otros aspectos de la vida), se pueden evitar sorpresas desagradables que siempre traen como resultado que el futbolista, sea por más o menos tiempo, se vea apartado de su actividad deportiva favorita.

 

 

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-El aprendiz de futbolista. (Enero-2010)

 

Jugar al fútbol no es excesivamente complicado, cualquiera puede pegarle patadas a un balón, lo difícil es jugar bien y eso es evidente que no todos saben hacerlo. Sin embargo es posible mejorar la técnica y la forma de jugar en el campo para sacarle el máximo provecho posible a las cualidades propias si se realiza una práctica de forma continuada buscando en todo momento aprender y mejorar.

Para empezar seria importante tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1- Hay que recordar siempre que el fútbol es un deporte de equipo en el que se realiza un trabajo de conjunto. Este concepto hay que tenerlo en todo momento muy claro y mantenerlo permanentemente en la cabeza. Cuando  se juega al fútbol no se hace para obtener un provecho a nivel individual. Se trabaja para el equipo y lo que se ha de buscar siempre es el beneficio del grupo por encima de las individualidades.

  2- Para economizar energía durante un partido hay que procurar que se mueva el balón más que el cuerpo. Si se empieza corriendo de forma alocada, sin sentido y sin saber dosificarse, el futbolista acabara agotado en poco minutos y no podrá aguantar el tiempo completo que dura un partido. Hay un frase muy conocida en el fútbol que dice que "el balón nunca se cansa", pues bien, esto hay que saber aplicarlo en todo momento. Que se mueva el balón y no el jugador.

  3- Hay que saber presionar al rival y no dejarle que reciba el balón con facilidad. Si se está encima de él será más probable que cometa un error al recibir el esférico, pero si uno se mantiene alejado del contrario dejará que lo reciba con comodidad.

  4- Se debe procurar siempre adelantarse a los movimientos del contrario. Realizar la anticipación cuando se vea que el balón está viniendo hacia donde uno está y tratar de llegar antes que el contrario. Para esta acción es muy importante emplearse con la rapidez necesaria.

  5- Al contrario siempre hay que procurar sorprenderlo, por lo tanto se ha de intentar realizar movimientos que no sean muy obvios para que el oponente no adivine lo que  se va a hacer. Procurar utilizar para sorprender, el cambio de ritmo, por ejemplo moverse rápido y de repente detenerse cuando el rival se vaya acercando a uno para cuando menos se lo espere volver a moverse rápidamente y sorprenderlo.

  6- Si un jugador tiene el balón en su poder y está jugando por el centro del campo durante un partido y ve que en esa zona se acumulan muchos jugadores (compañeros o contrarios), debe de procurar mandar el balón a las bandas, a los compañeros que jueguen en ese espacio y desde ahí puedan centrar sobre el área contraria para que los delanteros del propio equipo intenten el remate sobre la portería contraria.

  7- Como ya se vio al principio, el fútbol es un deporte colectivo, no se debe intentar siempre hacer jugadas individuales cuando hay mejores opciones, siempre que se pueda hay que apoyarse en los compañeros, utilizar el pase, busca paredes, realiza triangulaciones, recordando que en fútbol existe una norma muy clara que dice: "El dribling es inútil cuando el pase es posible".

  8- Lo dicho anteriormente no quiere decir que nunca se realicen jugadas de forma individual, eso también se debe intentar sin miedo, con confianza y con seguridad sobre todo si el futbolista tiene unas condiciones técnicas que se lo permitan, pero siempre buscando el beneficio del equipo y no el lucimiento personal y sabiendo en todo momento cuales son las situaciones apropiadas para realizar las jugadas durante el desarrollo de un partido.

  9- Hay que procurar orientarse bien en el campo durante los partidos, sabiendo la posición que se ocupa y la que ocupan  tanto los compañeros como los contrarios. Hay que tener un visión correcta del terreno de juego y recordar siempre que no sólo  se interviene en el partido cuando  uno tiene el balón, también  se ha de jugar cuando no se tiene, que es lo más difícil.

 10- Los partidos duran hasta que el árbitro pite el final, así pues, hay que mantenerse atento en todo momento, no relajarse ni estar excesivamente confiando cuando nuestro equipo vaya ganando, sobre todo si es por una corta ventaja, ya que en cualquier momento el contrario puede marcar un gol.

 11- Hay que intentar emplearse siempre a fondo en los partidos. No rendirse nunca, ni desmoralizarse si algo sale mal. Hay que mostrarse siempre combativo, y además hay que procurar animar y ayudar a los compañeros y nunca reñir con ellos. Saber atacar y saber defender según el desarrollo del juego lo requiera y mantener siempre una mentalidad positiva durante el partido. Los  entrenadores siempre valorarán enormemente esas actitudes.

 12- Hay que procurar en todo momento jugar "limpio", pero tener cuidado con aquellos contrarios que no lo hagan pues el riesgo de que uno  se lesione es mayor y hay que prestar mucha atención para no caer nunca en la trampa de entrar en el juego "sucio" que pueda emplear un rival respondiendo de la misma forma.

 

 

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Editor: Paco Arias. Entrenador Nacional
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