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Tiempo de disfrutar

En agosto aún se puede pescar en los ríos regulados, y a partir del día 15 comienza la media veda en caza

 

P. Vizcay/DIARIO DE LEÓN

 

La caza y la pesca son dos actividades recreativas al aire libre que practican muchos aficionados. En agosto todavía se puede practicar la pesca en los ríos regulados, y a partir del día 15 comienza la Media Veda, de modo que durante bastantes jornadas pueden compatibilizarse ambas actividades. Cazar y pescar, disfrutando de la naturaleza y haciendo deporte, puede ser una alternativa de ocio a la playa, que tradicionalmente ha ocupado los periodos vacacionales del estío.

 

La gran abundancia en recursos hídricos que almacenan los embalses situados en la montaña de León permiten mantener altos caudales en los ríos que regulan o alimentan, de forma que durante el mes de agosto permanecen abiertos, tanto los ríos regulados como sus embalses. Para la pesca con mosca es un mes ideal dentro de la temporada de pesca con muerte. En esta época y hasta septiembre las eclosiones de insectos suelen ser abundantes y las truchas cobran una importante actividad pues deben sobrealimentarse para afrontar el invierno y su ciclo reproductivo. Las aguas, incluso de los ríos regulados, han incrementado su temperatura hasta los 15-18 grados, ideal para que los salmónidos asimilen y digieran su alimentación que, básicamente, consta de invertebrados en s us diferentes formas y estadios. El pescador de mosca encuentra en las horas centrales del día y en ocasiones durante toda la tarde truchas cebándose bien en las corrientes y raseras o en las tablas sombrías. Engañarlas resulta difícil pues no en vano nos encontramos al final de una temporada y los peces están resabiados y esquivos. Sin embargo esta circunstancia no desanima al pescador de mosca, antes bien, aumenta la emoción al tener que usar sedales más finos e imitaciones mejor trabajadas.

 

Las truchas en esta época se muestran combativas y con mucha fuerza, lo que con frecuencia lleva a emocionantes peleas que pueden acabar con la rotura del hilo y la consiguiente pérdida de una buena captura que siempre, en estos casos, se aprecia de mayor tamaño. El calor ambiental, que se multiplica dentro del vadeador si éste no es transpirable, se lleva bien cuando el pescador se sitúa en una tabla con el agua por la cintura. Quienes decidan aprovechar el mes de agosto para pescar en León, disponen de zonas libres en los ríos regulados Esla, Porma, Luna, Orbigo y Sil. También y sin muerte en el Curueño. Todos estos ríos tienen además tramos libres sin muerte donde habitualmente la densidad de truchas es mayor y la presencia de aficionados menor. Pueden además conseguir permisos para los Cotos sin muerte y para los escenarios deportivo-sociales de Santa Marina del Rey y Carrizo en el Orbigo. Los cotos intensivos de Marne, Ponferrada y La Bañeza, funcionan a pleno rendimiento, especialmente este último donde los permisos se agotan en casi todas las jornadas. Por último también se pesca el cangrejo rojo, el señal en los cotos y otras especies como barbos, carpas y demás ciprínidos junto con los enormes lucios.

 

La media veda

 

Los martes, jueves, sábados y domingos y a partir del día 15 de agosto, fecha en que se abre la media Veda, llega el momento de los cazadores. La Ley de Caza de Castilla y León ha hecho que desaparezcan los terrenos libres, por lo que para poder cazar es necesario disponer de un Coto de Caza o utilizar los Cotos Intensivos. En estos últimos es preciso soltar las piezas, perdices, faisanes o codornices criados en semilibertad. La caza de la codorniz con perro puede resultar apasionante y de hecho son muchos los cazadores que la practican. Para ello se necesita disponer de un perro de muestra, pointer, setter, braco alemán o espaniel bretón principalmente, sin olvidar otras razas menos comunes pero también eficaces.

 

En esta Media Veda el cazador suele salir al campo con las primeras luces del alba y, con frecuencia, se verá sorprendido por el canto de la codorniz. El perro «manea» el rastrojo hasta percibir el rastro de la pequeña gallinácea, que le hará tensionarse en espectaculares posturas. La arrancada del ave, generalmente a corta distancia, es sucedida por el disparo y, caso de abatir la pieza, será de nuevo el can quién trabaje para buscarla y entregársela a su dueño acción denominada «cobrar». Un perro con buenos vientos y bien entrenado es el mayor tesoro que tiene el cazador. Salir al campo sin perro es como «ir desarmado» pero el can requiere atención y cuidados a lo largo de todo el año. No es la codorniz la única especie cazable durante este mes. Además de la paloma torcaz, desde el 23 de agosto puede cazarse la tórtola común. El retraso en la apertura de este ave se debe a la disminución de efectivos que vienen acusando sus poblaciones en los últimos años. La torcaz es la mayor de las palomas. Desconfiada por naturaleza y provista de una visión muy aguda la práctica más deportiva consiste en cazarla «al paso». Los montes de roble y encina son frecuentes lugares de anidamiento y también de «ceba». La paloma torcaz suele permanecer en su lugar de cría hasta finales de septiembre o principios de octubre, fechas en que emigran formando grandes bandos. Sin embargo, y en la provincia de León, suelen aparecer palomas procedentes de Europa en plena temporada, lo que las convierten en especie cinegética frecuente.

 

Tanto la caza como la pesca cuentan en León con muchos aficionados. La pesca es más popular con unas cuarenta mil licencias y la incorporación cada año de nuevos y jóvenes pescadores. El número de cazadores, sin embargo, ha ido reduciéndose hasta treinta mil licencias y la incorporación de jóvenes es menor ya que para obtener el permiso de armas es preciso superar un examen. Aproximadamente el 50% de quienes practican alguno de los dos deportes comparten ambas aficiones, aunque muchos prefieren dejar la caña cuando llega la hora de descolgar la escopeta.

 

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